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I PARTE: ARCO y su escenario

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  El pasado 18 de febrero se echaba el cierre a ARCO 08 y decíamos adiós a las novedades y novatadas tan propias de la feria y tan difíciles de deslindar a veces, como a un par de gemelos diferenciados por una minúscula mancha de nacimiento. A destacar:

  • Entre las novatadas institucionales, gallifante de oro a la inauguración de los nuevos pabellones 12, 14 y el repudiado 14.1. Si has sido capaz de comerte los dos primeros, trágate a continuación dos tramos de escaleras mecánicas y entra en un laberinto de sensaciones. Comprobarás cómo es posible dar vueltas y más vueltas sin encontrar la galería que estás buscando. Los 30ºC y el humo de cigarrillos harán que tu experiencia sea única: Welcome to 14.1.
  • Segundo premio para las opciones alimenticias. Escenario 1: cafetería de colegio público. Haz cola para obtener un ticket imprescindible para una nueva cola donde pedir un bocata de rancho y hacer una última fila para pagar cristianamente. Si a media tarde necesitas algo de glucosa, o vuelves a hacer la cola o te aguantas. No hay máquinas de agua/refrescos, no se puede conseguir una chocolatina. Tu única opción (amén de convertirte en un gato loco a base de shots de Illy gratis) es abandonar el stand por 15 minutos aproximadamente y dirigirte al bazar que algún empresario medio listo montó junto al pabellón 2 (estamos en el desafortunado 14.1, que quede claro). Ese paseo, además del abandono de la galería, supone un cambio de temperatura de unos 15º que probablemente tu cuerpo te recuerde más tarde. Escenario 2: sala VIP del pabellón 12. Buen espacio, decoración armoniosa en rojo y negro, no huele a frito, bien. O eso parece. Siéntate y pide comida, eso quiere decir 35€ concentrados en tres carabineros talla Kate Moss, lomo de lubina del ancho de una tira de bacon y dos cucharadas de macedonia de frutas.
  • Mención de honor a la organización del aparcamiento. Debe ser muy fácil echar cemento y dibujar plazas con pintura blanca, pero conseguir máquinas para pagar tus 12€ diarios no lo es tanto (olvídate de que eres expositor y de que deberías estar exento de pago, aquí no estamos hablando de sentido común). Si hay 5 máquinas, 3 están fuera de servicio. Son las 9 de la noche, llevas pisando moqueta desde el mediodía, está lloviendo y aún te quedan 40 minutos para llegar a casa. Entiendo que te venga a la cabeza Billy Crystal y te sientas como uno de los pacientes de 'Una Terapia Peligrosa' (si sigues en la feria no intentes consultar el argumento en Internet. Son 5€ por media hora de avance tecnológico).

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