You are here HISTORIAS COTIDIANAS De amores y desamores

De amores y desamores

Un poco de poesía popular...

¿CÓMO TE EXPLICO QUE AUNQUE TÚ ME QUIERAS, A MÍ ME REPELES PROFUNDAMENTE? ¿QUÉ PARTE DE ‘NO’ NO ENTIENDES? Versión juventud avanzada

Así es. Crudo, sin aditivos. La inocencia y el romanticismo desaparecen hasta en las citas populares.
Si de pequeña recitar el
Cómo-quieres-que-te-quiera era como saberse la tabla del 7, de menos pequeña el Qué-coñazo-de-tio-no-sé-cómo-mandarlo-al-carajo decora muchas tardes de café entre amigas (vale, también decora lo de pero-porqué-no-me-llama-si-me-dijo-que-le-gustaba-tanto, pero ése no es tema de análisis ahora mismo).

Podría decirse que hay
tíos que se tienen en gran estima. Hay MUCHOS tíos que se tienen en gran estima. Y que, como consecuencia, interpretan una sonrisa -de pura cortesía- como si fuera un coqueteo, y un ligero retoque de cabello –un gesto casi genético en nosotras- como una llamada a la conquista. Qué difícil a veces hacerles entender que ni lo primero ni lo segundo son llamadas de lenguaje no corporal. ¡Para que luego digan que nosotras somos complicadas!

A los hombres que os amáis:

  • Si nos tocamos el pelo, contemplad la posibilidad de que puede ser un gesto sin más, un tic nervioso, una manía. No un ‘ven y poséeme’.

  • Si os sonreímos es para que luego no digáis que somos unas estiradas y engreídas. Con la sonrisa queremos decir: ‘hola, estoy siendo cordial, te sonrío porque me educaron así pero estate tranquilo, le dedicaría la misma foto de mis dientes a mi abuelo’.

Creo que entre vosotros están haciendo mucho daño los manuales de expresión corporal. Es el típico regalo navideño que os ha ido cayendo, a unos antes y a otros después, y que habéis considerado muy útil: una lectura fácil que además os explica, entre otras cosas, el lenguaje oculto de las féminas. Pues no, siento desanimaros, fierecillas. Muchas veces no existe tal lenguaje encriptado. Muchas veces somos mucho menos complicadas de lo que creéis. Así que, mientras perfeccionáis vuestro conocimiento sobre nosotras, dejad la interpretación del lenguaje gestual para entender a los gatos, por ejemplo. Por si os sirve, aquí van algunos básicos gatunos:

Si un gato rasca una puerta, es que quiere entrar; si maúlla en un tono normal probablemente tenga hambre; si empieza a berrear como un bebé es que ha olido a una gata y está de antojo. Ah!
Y cuando un gato empieza a pasearse entre vuestras piernas, como frotándose, es que se está acariciando. A sí mismo, quiero decir. No a vosotros. Nosotras no somos gatos, pero tenemos tanto que aprender de ellos…

Comentarios (1)
1 Domingo 05 de Julio de 2009 22:30
General

todos hemos pasado por ello

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Share/Save/Bookmark