Ya descubríamos hace algunos meses las primeras imágenes de su colección de mujer para la primavera-verano 2011 y hoy centramos la atención en los porqués de su nueva línea femenina. La respuesta es sencilla: del mismo modo que no podemos referirnos a Tom Ford sin tener en cuenta su afán por el detalle, este desfile ha sido mucho más que prendas bonitas y un derroche de glamour. Bajo la silueta perfecta de Tom Ford se esconde una personalidad y una esencia que son las claves de su éxito. Metafóricamente lo plasma en una colección donde da cabida a mujeres con identidad que hacen que la prenda tenga un estilo propio.

Las nuevas generaciones como Natalia Vodianova o Freja Beha. Mujeres con fuerte personalidad y símbolos de la feminidad actual. También podemos ver a la actriz japonesa Rinko Kikuchi protagonista de “Babel” o “Mapa de los Sonidos de Tokio”.
Las más veteranas como Lauren Hutton o la actriz Rita Wilson que representan a una mujer elegante, sensual y sofisticada.

Julianne Moore o Beyonce lucen con espléndidos vestidos de plumas y lentejuelas. Aquí Tom Ford plasma el espíritu de los 70 y revive lo que él llama su “paso a la mayoría de edad”: Una noche en el Studio 54 de Nueva York, donde conoció a Andy Warhol y descubrió su pasión por dejar un legado a la cultura postmoderna.
Con este desfile, en definitiva, el diseñador ha querido hacer un repaso por las épocas más destacadas de su vida. La sofisticación se apodera de la pasarela y esa obsesión por el detalle tan suya se plasma en turbantes, joyas y pañuelos que complementan los estilismos al máximo.
Aquí os dejamos con El Desfile Secreto. Ssshhh...








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